San Andrés

Es una de las inmersiones más conocidas y completas de la Isla de las palomas, donde es casi obligatorio explorar una cueva conocida como “El Boquete” o “El agujero”.

   

Esta inmersión se localiza justo al Este de la isla de las palomas en Tarifa, concretamente entre la plataforma del agujero y la piedra Negra o Pitiflor. Estas zonas están bajo el Faro de la isla.

Los acantilados de la isla están tallados de un material arenisco llamado “flysh”, el cual acusa mucho los embates de los  temporales  de Levante, que son batidos permanentemente. Esto explica los voladizos que aparecen en sus costas, produciendo una acumulación de bloques al pie de los cantiles, y lo que da origen a nuestro punto de inmersión “El boquete” también llamado “El Sifón de la Isla”, donde la erosión ha creado un orificio en la pared de levante justo en la mitad de una pequeña cala ligeramente al NO del faro, este hueco  se adentra en la isla formando una especie de piscina natural o poza, que esta totalmente descubierta, de unos 15 metros de diámetro, rodeado de una pared de 3 metros de altura donde en un extremo existe una plataforma mas elevada techada por una cueva en superficie, la cubierta de la cueva es abovedada con una amplia salida a tierra firme.

Esta poza tiene una profundidad mínima en su interior de 1 metro, y a medida que se adentra en ella desde tierra hacia el agujero del exterior existe una fosa con una caída de 6 metros de profundidad por donde se accede a mar abierto pasando por un arco o pequeño túnel de piedra natural.

El “boquete”  ofrece una gran variedad de contraluces dependiendo la hora de inmersión, es objeto y tema de muchas fotografías. En su entrada se pueden observar bancos de sargos, sepias, bogas, lubinas, medusas del tipo Rhizostoma pulmo ,o la medusa pelagia noctiluca,asi como gobios, blenios y Momas. Esta salida del “boquete” tiene una orientación de Norte a Sur.

  

Saliendo del” Sifón” dirección SE bordeando la isla dejándola a nuestra derecha, al final de la pequeña cala esta una piedra inconfundible de aproximadamente 1.5 metros de altura, con forma de seta, y que coloquialmente se llama “La Mesa”, esto es indicativo que salimos de la cala y vamos dirección al San Andrés.

Hay que recorrer unos 30 metros por la plataforma dirección SE para encontrarnos con el cantil que tiene una caída en vertical de aproximadamente 10 metros, esta pared esta tapizada de Astroides Calycularis.

Nos encontraremos en un fondo de arena y piedras, el fondo sigue descendiendo pero de forma mas suave y giraremos hacia el oeste buscando una profundidad entre 25 y 28 metros, siempre dejando la isla a nuestra derecha, nos empezaremos a encontrar grandes pargos, dentones, y restos de hierro esparcidos hasta que nos topemos con el armazón de la rueda de propulsión de estribor de la embarcación hundida, que es la más deteriorada. Si miramos hacia delante veremos como permanecen firmes los restos de la bancada de los motores del barco con forma de dintel.

Las inmersiones desde tierra saliendo por el “agujero” o si es desde  barco, se pueden hacer perfectamente. Si la marea es de vaciante, la embarcación puede estar fondeada en la plataforma del agujero o piedra pasante, y si la marea es creciente la embarcación es aconsejable este fondeada en punta marroquí este.

No se aconseja realizar inmersiones durante el arranque de la creciente y mucho menos si son de coeficientes altos o mareas vivas, tampoco se realizan inmersiones si existe temporal de Levante.

 LA HISTORIA DEL SAN ANDRES

Existe un documento en el Museo Marítimo de Greenwich donde se inspecciona un vapor español de nombre Miño, el 15 de Julio de 1854, en el puerto de Liverpool. Nos dice que era propiedad de la naviera Tintoré, una gran naviera  catalana de la época. La familia Heredia había arrendado el barco para su viaje privado con sus invitados a la feria de Sevilla. Esta embarcación no pertenecía en propiedad a la adinerada familia Heredia como se creía.

Detalles del Miño:

Vapor mixto de palas y velas, con un tonelaje bruto de 550 toneladas, 199 pies de eslora (60 metros) y 25 pies de manga (8 metros), de estructura de hierro y exteriores de madera. Construido en 1853 en Chester, Inglaterra.

Familia Heredia

D. Manuel Agustín Heredia, dirigía un imperio económico en España y era uno de los hombres más ricos de la época, dueño de aserraderos, fundiciones, ferreterías, navieras y consignatarias de buques.

Es una familia marcada por numerosas desgracias, su hijo primogénito muere en un accidente de caza, y sus dos nietas Isabel y Manolita mueren en el naufragio de Tarifa salvándose su nuera Trinidad Grund.

CRONICA DEL HUNDIMIENTO

El 28 de Marzo de 1856 zarpa del puerto de Málaga el vapor Miño, en un crucero hasta Sevilla para asistir a la Feria de Abril, este vapor es arrendado por la familia Heredia, cuando sale de puerto el navío de pasajes lleva 49 pasajeros invitados y 36 tripulantes, que ira haciendo escala en Cádiz, Sevilla y se dirigiría rumbo a algunos puertos del norte de España. El pasaje estaba formado por personajes muy influyentes y adinerados de la época.

La travesía fue en calma y con poco viento durante su primera parte. Por la tarde dejaron por estribor Punta Carnero a la altura de Algeciras, para adentrarse en el estrecho de Gibraltar, se cree que los vientos cambiaron y se originó un temporal de Levante donde la visibilidad se redujo bastante.

En la madrugada del día 29, fue abordado por el buque inglés Minden, que navegaba a toda vela y al no tener maquinas no pudo hacer nada para evitar la colisión.

De los 85 ocupantes del barco perecieron 64, según testimonios de algunos supervivientes  la colisión deja al barco casi en dos partes iguales.

El capitán del Miño intento sin fortuna  encallar la nave en las playas próximas y puso proa a tierra con un barco haciendo aguas y sin gobierno, las calderas habrían explotado al entrar el agua en ellas, y el temporal de levante lo llevó a escasos metros  de Tierra pero en una zona de acantilados y rocas, hundiéndose bajo el faro de la isla de Tarifa, siendo una de las supervivientes la nuera de Manuel Agustín Heredia, se comenta en los periódicos que se golpea con las maderas del Navío quedando sin sentido y permaneciendo a flote gracias al abrigo enganchado en una madera, pero sin poder salvar a sus dos hijas.

Después de esta desgracia  Trinidad Grund dedica su tiempo y fortuna a realizar obras de caridad, construyendo escuelas, residencias de ancianos y dispensarios médicos.

Existen láminas de la época donde ilustran el naufragio.

     

DEL MIÑO AL SAN ANDRES

El Miño es conocido hoy en día por el San Andrés, debido a que entre sus restos los primeros buceadores que visitaron este pecio encontraron unos lingotes de plomo que tenían como función de lastre de la embarcación, de 70.80cm de largo x 15 cm de ancho x 10 cm de alto.

Estos lingotes tenían grabadas las palabras San Andrés, que según todos los indicios estos lingotes provenían de la fundición de plomo de la playa de San Andrés de Málaga, fundición del mismo nombre y propiedad de la familia Heredia.

También se recuperaron botellas de Soda de cristal de un color verdoso y una forma peculiar ya que su base no era plana sino ovalada. En estas botellas se puede leer en bajo relieve las palabras  Hodson´s  Soda  Water.

También aparecieron piezas de vajilla de La Cartuja, y botellas de cristal con las inscripciones London Hows Chemists.

 

    

 

BUCEAR ENTRE SUS RESTOS

Si queremos abordar el pecio desde la Piedra Pitiflor, nos lo encontraremos sumergiéndonos y ligeramente a nuestra Izquierda Rumbo NE, aproximadamente, si por el contrario lo abordamos desde el “Agujero”, después de la caída antes mencionada del final de la plataforma, donde existe una pared completamente vertical, los tonos pardos y verdes pasan a los tonos anaranjados de los Astroides, dejando el cantil a nuestra derecha y manteniéndonos a media agua, dirección SO, las paredes de roca se suceden, y numerosas grietas, hasta que empieza a aparecer el arenal donde podemos ver pequeñas formaciones rocosas, también se puede observar en el  fondo unos gruesos cabos, que si nos fijamos es como si indicaran el camino hacia el Navío.

Encontrándonos en un fondo entre 25 y 28 metros, veremos el San Andrés, ya el color del agua se hace ver como un Azul oscuro, y los colores empiezan a tener la misma tonalidad.

Veremos sus restos descansando en una suave pendiente, la estructura de la nave ya no se asemeja a una embarcación, lo que apreciamos una serie de elementos metálicos, ordenados en una forma perpendicular a la costa, con incrustaciones de vida marina.

Estas incrustaciones son de algas calcáreas, Astroides, el coral blando llamado Mano de Muerto, ( Alcyonium Digitatum ) de color Rojo, diversas esponjas y ascidias.

  

La proa descansa en la parte mas elevada de la pendiente, y va descendiendo hasta la popa que descansa en unos 30 metros. Se pueden observar tres dinteles, que se elevan y permanecen rectos y con forma de columna como si de un templo submarino se tratase. Existe uno en la parte de la proa y dos a la misma altura o cota, prácticamente paralelos en la zona de la popa, formando como    un triangulo.

  

Si miramos el pecio desde la parte de abajo, veremos que reposan junto a este las estructuras de las dos palas de propulsión, una en cada banda del barco, conociendo la proa sabemos que la de la parte derecha corresponde a la pala de propulsión de estribor, es la que mas dañada está, apenas conserva sus radios, pero se observa perfectamente su eje, descansando en paralelo al fondo.

La estructura de la rueda de propulsión de babor, se conserva bastante bien, mirando desde abajo es la de la izquierda, se puede ver su eje, y casi todos sus radios, formando como una especie de panal gigante, esta rueda descansa en oblicuo en el fondo arenoso, que le sirven de base los radios circulares de la misma rueda.

Siguiendo la estructura del barco hacia el fondo, en una profundidad de 35 metros se encuentra reposando un trozo de caldera, se puede ver su forma cilíndrica entre restos metálicos.Los restos metálicos llegan hasta el final de la pendiente que oscila en una profundidad de unos 44 metros, y el fondo se vuelve llano, formado por arena y piedra, lo que se denomina en náutica cascajo.

Los restos del barco se diseminan por todo el fondo a unos 100 metros a la redonda, en todas direcciones, hay que puntualizar que estos restos pertenecen prácticamente a sus bodegas, y lo que fue la base de sus motores, ya que la cubierta y las bandas del navío eran de madera, y después de haber transcurrido cerca de 160 años de su naufragio han desaparecido.

Lo que si se puede ver en el fondo son sus clavos de bronce, de aproximadamente un metro y medio de longitud, estos llevan un remache en la punta, su función era unir las tablas de madera que se encontraban en las bandas de la embarcación.

Las inmersiones varían mucho unas de otras, lo atractivo de este pecio es que la fauna encontrada allí difiere de una inmersión y la siguiente. No siempre se observa lo mismo, y en las mismas condiciones. La vida en esta zona también cambia según la hora de inmersión, por la mañana a primera hora es probable encontrarnos con algún pequeño mero, grandes maragotas, congrios resguardados en las oquedades  de sus restos, sobre todo en la zona de proa, entre las cuadernas, que conforman cavidades rectangulares, idóneas para el cobijo de este pez de forma grande y alargada.

      

Es frecuente encontrarnos con algún pez de San Pedro, bogavantes bajo el herraje, grandes pargos, y las brótolas junto a los bancos de sargos, entre ellos es común divisar el sargo imperial, los podemos buscar entre los dinteles del  barco.

Bajo la popa a una profundidad de 30 metros se han observado bancos de peces Luna, flotando a media agua, se denomina esa zona como “zona de Limpieza”, allí suelen ir para desparasitarse, suelen quedarse de costado mientras sobre todo las julias o doncellas picotean la piel de estos peces, comiendo los pequeños parásitos que tienen pegado en su piel.

Si buceamos por la tarde cuando el sol empieza a caer, es curioso ver como las morenas de gran tamaño, y los congrios, empiezan a tener más actividad, están más enérgicos y empiezan a salir al exterior abandonando sus cobijos.

También es frecuente ver los grandes cardúmenes de bogas, peces tres colas, que en numerosas ocasiones envuelven el barco hundido, incluso se ha podido observar bancos de barracudas.

Dentro del amasijo de la embarcación hundida es también probable que nos encontremos con centollos de gran tamaño.

Para terminar con esta exploración, podemos echar un vistazo a la zona del alrededor del San Andrés, justo por sus costados existe una amplia zona de arena donde con toda seguridad veremos grandes salmonetes excavando con sus barbillones, creando boquetes en el arenazo, y una comitiva de pequeños sargos detrás de ellos esperando su oportunidad de conseguir un bocado sin esfuerzo. También podremos ver numerosos peces planos como lenguados o peludas en la arena, congrios de arena, y grandes rascacios habitan esta zona.

    

Esta es una buena inmersión para hacerla con nitrox, así aumentamos nuestro tiempo en el fondo, si es con aire, tendremos en cuenta siempre lo indicado en nuestro manómetro y ordenador, y evitar no superar los tiempos en fondo para no entrar en grandes descompresiones, la orografía del terreno al ser una suave pendiente, nos permite ir  eliminando el exceso de nitrógeno residual si hemos entrado en deco. Como nos indican siempre los manuales se recomienda siempre no entrar en sobresaturación Crítica.

Para terminar decir ¿que más se puede pedir?, un buceo en un pecio y en una cueva submarina, todo en una, ¿Quién se apunta?

    

 

Por Vixent  Pérez

 

 

 


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