La Garita

(Profundidad: 14 metros, dificultad: baja)

Esta es la inmersión estándar con la que suelen iniciarse todos los que entran por primera vez en las aguas de Tarifa desde tierra. Se puede realizar picando desde el espigón de la cala de levante o picando cerca o bajo la Garita (un antiguo búnker de hormigón) que hay en la esquina Noreste de la Isla, en cualquier caso, la distancia recorrida no es muy grande, la profundidad máxima no sobrepasa los 14 metros y se desarrolla en una cara de la Isla que se encuentra relativamente protegida de las corrientes predominantes de la zona, lo cual la hace ideal para los buceadores nóveles o que se internan por primera en las aguas de Tarifa. No obstante, cabe reseñar que en periodos de mareas vivas (grandes) podemos encontrarnos corrientes de cierta intensidad que pueden dificultar la inmersión, incluso cerca de la orilla, por lo que siempre es necesario planificar la inmersión, por simple que sea, consultando las tablas de mareas y yendo acompañado de alguien que conozca la zona, siendo los mejores momentos para la inmersión una hora antes del reparo o una hora después del arranque de la marea. Al tratarse de la cara de levante, lo ideal es entrar con la marea de vaciante.

       

Orientarse en esta inmersión es sencillo, el perfil del fondo consiste en una parte rocosa con una suave pendiente que se acentúa conforme avanzamos y que limita con un arenal hacia el Norte y más adelante, hacia el Noreste y el Este. La parte rocosa es, claro está, el cantil que forma la base sumergida de la Isla. Por lo que al inicio dejaremos la parte rocosa hacia nuestra derecha y el arenal hacia nuestra izquierda, siendo a la inversa en el momento del regreso, con la seguridad de que seguir el límite del cantil con el arenal nos llevará a la misma orilla.

 

Tenemos dos opciones, navegar sobre la zona rocosa, por lo que encontraremos abundante vida bentónica (anémonas, espirógrafos, corales naranjas, crustáceos, cefalópodos…) y numerosas especies de peces (sargos, bogas, castañuelas, merillos, cabrillas y hasta algún gran espárido como pargos o dentones) o recorrer el límite del arenal con el cantil, lo cual nos da también la opción de observar algunos animales como lenguados, rodaballos, peces rata, sepias y estrellas de mar de arena. Durante el trayecto observaremos alguna roca aislada separada del cantil por unos poco metros, en estas rocas se pueden observar organismos de pequeño tamaño, visibles para los ojos más atentos, como los camarones comensales del género Periclímenes (ocultas entre los tentáculos de las anémonas) o numerosos tipo de nudibranquios.

 

Avanzaremos hasta toparnos con una gran roca que se eleva varios metros hasta casi aflorar en la superficie. Hemos llegado a la Piedra del Bogavante. Si avanzamos por el lado que limita con el arenal, encontraremos (teniendo buen ojo) alguna flabelina (Flabellina affinis) en la pared más próxima, ya que es un lugar frecuente para esta especie donde realizan sus puestas. Si avanzamos, encontraremos una oquedad estrecha en su comienzo y que se va ensanchando. Si miramos en su interior, encontraremos numerosos camarones y peces tres colas (Anthias anthias), si bien podemos tener la suerte de localizar alguna tembladera reposando (Torpedo marmorata) o incluso algún bogavante (Homarus gammaru). Al final de la oquedad podemos observar un cerianto (Cerianthus membranaceus) junto a un hermoso ejemplar de gorgonia. En ocasiones puede observarse algún ejemplar de vaquita suiza (Discodoris atromaculata), un nudibranquio que recuerda a una vaca lechera por su particular librea. Si decidimos recorrer la piedra del bogavante por la cara que da al cantil de la Isla (de pendiente más pronunciada y rocosa en este punto), podemos observar una pared rocosa irregular llena de huecos y tapizada de numerosos organismos como corales naranja, esponjas, gorgonias y numerosos organismos calcáreos. Si observamos la parte superior de la piedra, podremos observar un banco de mojarras que suele patrullar una oquedad cercana. Es un lugar perfecto para adiestrarnos en localizar pequeños organismos ocultos.

 

Si decidimos sobrepasar la piedra, debemos tener en cuenta que ese es el punto en el que el cantil de la Isla deja de tener una orientación refugiada hacia el Norte para pasar a orientarse hacia el Este, abriéndose hacia el Estrecho en su parte mediterránea, por lo que estaremos más expuestos a las corrientes. También cabe señalar que en este punto la corriente pasa a tener una dirección opuesta a la que podemos encontrar en nuestro recorrido hasta este punto, por lo que debemos extremar la precaución sobre todo en periodos de mareas vivas o grandes. Más adelante podemos ver que el cantil es más abrupto con numerosas rocas de gran tamaño y oquedades. Aquí es el lugar más propicio para observar algún ejemplar de congrio, morena o bodión. Tampoco es raro ver algún pulpo. Si agudizamos la vista, podemos encontrar algunas especies de nudibranquios como el H. midatlántica, el H, tricolor o el Chromodoris khroni. En la franja del arenal se pueden ver formaciones rocosas que afloran en paralelo al cantil a pocos metros de éste. En esta zona del arenal no es raro ver alguna anguila serpiente o congrio de arena asomando su puntiagudo hocico por la madriguera que excavan en la arena. Se puede seguir avanzando hasta llegar a los 20 metros de profundidad.

 

Llegados a este punto, chequearemos el aire y comenzaremos el regreso dejando el arenal a nuestra derecha. Si decidimos pasar por el cantil a unos pocos metros por encima de la Piedra del Bogavante, debemos tener cuidado con los sedales de pesca que suelen encontrarse en la zona, tanto abandonados como en uso, ya que podemos enredarnos. Siguiendo el cantil en sentido opuesto a nuestra venida, no tardaremos en encontrarnos en el mismo fondo pedregoso y de pendiente suave de 7-8 metros de profundidad de media, debemos estar atentos ante posibles sorpresas que puedan aparecer, ya que no es la primera vez que aparecen pargos, dentones o calamares merodeando por el fondo. Al final llegaremos a una zona poco profunda y con gran luminosidad dónde se aprecia una notable explosión de vida. Ahora podemos observar numerosos ejemplares de pez araña (Trachinus draco) enterrados o posados en el fondo arenoso, acechando a los numerosos bancos de diminutos camarones que frecuentan las algas cercanas. Los lenguados y los peces pipa no son tampoco raros en esta zona. Un reto interesante resulta ser el localizar un ejemplar de caballito de mar que ha sido avistado en algunas ocasiones en la zona. Cerca de la punta del espigón podemos observar un enorme cerianto blanco con un tronco bastante grueso. Entre las numerosas anémonas se pueden llegar a observar camarones del género Periclímenes. También es una zona dónde es frecuente ver a las sepias apareándose en la época de reproducción en primavera.

 

Tras deleitarnos con tantos espectáculos que nos ofrece este ecosistema de aguas someras, ha llegado el momento de ascender y salir por la orilla de la cala de levante. Al ser una inmersión de recorrido medio-corto, podemos llegar a los 90 o 100 minutos de inmersión con un buen consumo de aire. Es una inmersión polivalente al alcance de todos los niveles.

 

Manuel Martínez Chacón. B3E.

Comentarios

Manuel te estás superando, solo te faltó decir quién ha sido el que ha visto el caballito Wink

Espero impaciente tu próximo artículo.

Un abrazo

Te mereces un aplauso, enhorabuena por el articulo.


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