Las Laminarias - Piedra de la Maceta

(Profundidad:25 metros, Dificultad: media) 

 

La “Maceta” es una roca aislada situada a 25 metros de profundidad situada en el campo de laminarias de la cara de levante, al Sureste de la Garita, en la Isla de Tarifa. Su nombre se debe a las laminarias que se arraigan en su parte superior, dándole el aspecto de una maceta con plantas que surgen de su interior.

 Debido a que se encuentra en una zona expuesta a las corrientes de la zona y un poco alejada del refugio de la ladera de la isla, elegiremos un día de mareas chicas (coeficiente bajo, de 40 o menos) para realizar esta inmersión, siendo el momento óptimo la franja cercana al reparo de creciente a vaciante. Cabe también señalar que es una inmersión de nivel medio, siendo imprescindible que el buceador tenga cierta experiencia y un buen consumo.

 

      

 

Comenzaremos la inmersión entrando por tierra por la  cala de levante  y nadaremos en superficie hasta sobrepasar la Garita. Hay que tener especial cuidado con los sedales de los pescadores que suelen frecuentar esa zona. Una vez sobrepasada la Garita, nadaremos un poco más hasta una roca triangular que aflora por encima de la superficie (la “Puntilla”) ese será el punto donde picaremos hacia el fondo, situado a 7-8 metros de profundidad. Una vez en el fondo, nadaremos siguiendo el cantil de la isla en dirección Sur, manteniéndonos entre 8 y 14 metros para no consumir demasiado aire. Entre las grandes rocas de este tramo, podemos observar  numerosas especies de peces bentónicos y pelágicos, destacando bodiones, rascacios, sargos, mojarras, borriquetes, bogas, cabrillas y morenas. También se pueden observar numerosas especies de invertebrados, siendo destacables los espirógrafos, anémonas, ceriantos y nudibranquios.  Con respecto a éstos últimos, cabe señalar que no es difícil ver numerosas flabelinas, vaquitas suizas (Discodoris atromaculata), distintas especies de Hypselodoris (picta, midatlantica, etc…) y Dondices (Dondice banyulensis). También es fácil observar algunas especies de crustáceos tales como centollas, ermitaños y galateas. Como suele ser habitual en los fondos de Tarifa, las paredes rocosas se encuentran tapizadas por numerosas colonias de coral naranja (Astroide calycularis), esponjas, gorgonias y numerosos organismos calcáreos. Como detalle arqueológico, se pueden observar algunas piedras rectangulares y planas con un orificio redondo en uno de sus extremos. Se las denominan anclas fenicias, aunque se sabe que este tipo de fondeo rudimentario fue empleado durante muchos siglos después a la época fenicia.

Una vez recorridos unos 30 metros de distancia aproximadamente, observaremos una gran roca a nuestra izquierda. Al sobrepasarla, veremos que el fondo (compuesto de guijarros) cae en una suave pendiente hacia el Este hasta llegar a los 20 metros de profundidad. En este punto chequearemos el aire y bajaremos por la pendiente.   Restos antiguos de cerámica con numerosas incrustaciones nos indicarán que vamos por el buen camino. Estos restos, aunque se encuentran un poco dispersos, no son difíciles de localizar. Es interesante levantar la vista hacia el azul del mar abierto, ya que en ocasiones se pueden observar especies pelágicas navegando por encima de nosotros, tales como peces limón, bancos de chovas, túnidos menores (bonitos, albacoras, etc…), peces luna  y hasta podemos tener la suerte de avistar alguna tortuga marina. No es raro observar estas especies en este punto de la inmersión, recordemos que nos encontramos en una zona abierta y un poco separada del cantil de la isla.

Al alcanzar los 20 metros, observaremos que frente a nosotros se levanta un campo de laminarias cuyo borde se encuentra a 23 metros de profundidad. Según la época del año en la que nos encontremos, podremos ver las laminarias en todo su esplendor alzándose varios metros por encima de su raíz o un arenal yermo con unos pocos plantones de estas algas. Resulta interesante observar el fondo detenidamente, ya que es muy frecuente encontrar especímenes de congrio de arena o anguila serpiente (Ophisurus serpens) mostrando tímidamente su cabeza y hocico alargados desde la madriguera que excavan en la arena. También podemos llegar a observar dentones (Dentex dentex), peces de San Pedro (Zeus faber), lenguados y rubios (Trigla lyra) y bancos de salmonetes que rebuscan en la arena. Señalamos que en caso de desorientación en el arenal, simplemente hay que seguir rumbo Oeste o Noroeste y llegaremos al pie del cantil de la isla. Una vez adentrados entre las laminarias a 23-24 metros de profundidad, tomaremos rumbo Norte hasta toparnos, unos metros más adelante, con una roca de forma vagamente piramidal y que puede tener (o no, según la época) algunas laminarias encima. Hemos llegado a la Maceta y nos encontramos a 25 metros de profundidad, el punto más profundo de la inmersión. Aunque sobra decirlo, éste es uno de los momentos claves para chequear el aire que nos queda.  A los pies de esta roca se puede observar un gran fragmento de ánfora, algo muy habitual en la zona, de hecho,  nos encontraremos numerosos fragmentos entre las laminarias e incluso alguna ánfora íntegra. Es importante señalar que dichos restos pertenecen al Patrimonio Histórico de Tarifa y está totalmente prohibido extraer o dañar dichos restos. Al bordear la roca, encontraremos una pequeña oquedad en su cara Este habitada por algunos invertebrados, tres colas (Anthias antias) y ocupada ocasionalmente por una morena. También pueden observarse algún nudibranquio .

Una vez deleitados con esta roca, sin haber traspasado el tiempo límite para entrar en “deco” ha llegado el momento del regreso. Pondremos rumbo Noroeste hasta llegar al borde del cantil de la isla con el arenal. Allí nos encontraremos con otra gran roca que presenta una gran oquedad en su cara Este que comunica con el otro lado de la roca que da al cantil pocos metros más adelante, siendo visible la salida desde la entrada. En su interior podemos llegar a observar alguna brótola y numerosas gorgonias que tapizan las paredes.  Podemos optar por atravesar la oquedad, entrando con la linterna encendida, controlando nuestra flotabilidad y de uno en uno, procurando no levantar sedimentos ni dañar los organismos que tapizan suelo , techo y paredes.  Si no se está seguro, se carece de experiencia o las condiciones no son las óptimas, se recomienda bordear la roca. En este punto pasamos de los 21 metros a los 16-17 metros. Continuaremos por el cantil en rumbo Norte y ascendiendo por éste hasta alcanzar una profundidad media de 12 metros para consumir menos aire y evitar sobresaturarnos de N2. Durante este trayecto podemos observar las mismas especies que hemos nombrado al comienzo de la inmersión. Llegaremos a cierto punto donde hay una leve caída hasta los 16 metros y una gran roca que casi aflora en la superficie. Hemos llegado a la Piedra del Bogavante. En la cara Oeste podremos observar numerosas gorgonias, esponjas, nudibranquios, tres colas, sargos, mojarras y algún pargo que suele merodear la zona. Bordeando la roca, en su cara Este, que limita con el arenal, podemos observar una oquedad alargada con una gorgonia y un cerianto en uno de sus extremos. En su interior hay numerosos camarones limpiadores y bancos de tres colas. Ocasionalmente se puede observar alguna tembladera (Torpedo marmorata) descansando en su interior, así como algún ejemplar de bogavante (Homarus gammarus). Un poco más adelante, en la pared de la roca, se pueden observar numerosas flabelinas que se congregan para  reproducirse.  En la arena se puede encontrar algún ejemplar de estrella de mar de arena (Astropecten aranciacus) desplazándose o enterrada. Seguiremos el  borde del cantil con el arenal, ya a una profundidad media de 8-9 metros, disfrutando de los distintos organismos que nos podemos encontrar, tales como sepias, merillos (Serranus hepatus), sargos, bogas, morenas…  hasta llegar a una zona a 3 metros de profundidad donde la microvida parece estallar. Entre la gran cantidad de algas que afloran en las piedras se pueden encontrar bancos de gambitas, numerosas anémonas,  camarones periclímenes entre los tentáculos de estas, peces pipa (Syngnathidos), pequeños lenguados y rémoles y numerosos peces araña (Trachinus draco), por lo que extremaremos la precaución de no posar la mano en la arena. Avanzando llegaremos a la punta sumergida del espigón de la cala de levante, en cuya base hay una oquedad con un gran cerianto (Cerianthus membranaceus) que en ocasiones puede estar replegado y en otras ocasiones se puede observar abierto en todo su esplendor. También cabe señalar, para los ojos más avispados, que se ha localizado en varias ocasiones algún ejemplar de caballito de mar entre las algas, tarea nada fácil dada la capacidad de camuflaje de este animal. Al terminar de rodear el espigón, nos encontramos en la cala por donde hemos entrado. Incluso en estas aguas tan someras es posible llevarse una sorpresa con algún nudibranquio, sepia, rascacio, lubina, baila o cualquier otra especie que merodea cerca de la orilla para cazar pequeños organismos atraídos por la luz solar. Una vez nos encontremos en poca profundidad, podemos dar por finalizada la inmersión y emerger  para comentar, un rato después, todo lo visto y vivido con unas cañas por delante.  El tiempo aproximado de esta inmersión ronda los 70 minutos.

 

 

Por Manolo Chacón

Comentarios

Hola Manolo, enhorabuena por tu "inmersión". Me llama la atención ver lo parasitados que se encuentran los frondes de las laminarias.

Hace algo de tiempo que no buceo en esa zona, pero en mis últimas inmersiones  en "la piedra de la maceta" y campo de laminarias proximo he podido observar un  evidente y continuo deterioro.

No se si el tránsito de los ferrys rápidos sobre ellas tendrá algo que ver, pero  hace pocos años, estas laminarias presentaban un aspecto mucho mas "saludable" y frondoso.

Un abrazo

Félix

Buenas, Félix. La verdad es que ignoraba que esas marcas sobre las frondas fueran parásitos. La foto fué tomada a finales del año pasado y hace poco más de un mes regresé a la zona junto a Encarni y no había ni una laminaria, estaba el arenal pelado, incluída la "Maceta". Esperemos que los nuevos plantones crezcan sanos y altos para la siguiente temporada.


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